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Vallas y cerramientos

 

Las vallas de jardín se pueden utilizar para delimitar el perímetro del jardín o un espacio específico dentro del jardín, para proteger a los animales y los niños de peligros externos, para generar un espacio protegido de las miradas y para ocultar vistas o elementos poco estéticos del jardín o su entorno exterior.

 

Además, las vallas de jardín pueden ser motivos decorativos por sí mismos, servir de marco para elementos atractivos del jardín o servir de pantalla visual separando espacios o difuminando las vistas tras ellas, aportando sensación de descubrimiento y de amplitud al jardín.

 

Opciones en el mercado

 

Según la función práctica y estética que deba cubrir la valla de jardín, se pueden encontrar cerramientos de muy diferente altura, solidez y material.

La opción más económica es la típica alambrada de acero galvanizado pudiendo elegir entre distintos acabados y calidades.

También se puede optar por un enrejado robusto de metal, que podrá incluir diferentes formas y pintarse de cualquier color, o por un enrejado de madera, elegante aunque menos resistente.

Otra opción son las vallas de madera, realizadas con listones de madera en horizontal o en vertical, de aspecto natural y rural pero que exigirán más mantenimiento.

 

Si el jardín es muy grande, el coste de cerrar todo el perímetro será elevado. Si tienes vecinos en las parcelas aledañas, poned una valla común y compartid los costes. Si tienes pensado poner un seto vegetal, el propio seto podría servirte de cerramiento y podrías ahorrarte el vallado de todo el perímetro de la finca.