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Riego del césped

 

El césped tiene grandes exigencias de agua y necesita ser regado cuando la lluvia no cubre sus necesidades, algo que ocurre durante muchos meses del año en los climas secos y en zonas de climas húmedos. Si se desea reducir el consumo de agua de riego del césped podemos crear un césped resistente a la sequía.

Para el riego del césped es totalmente recomendable que utilicemos sistemas de riego automático, los cuales nos permiten regar en los mejores momentos del día o de la noche, fijar la cantidad justa de agua y distribuir el riego de forma homogénea para evitar calvas o crecimiento irregular del césped. A todo esto hay que unir la comodidad y autonomía de poder programar las horas y días de riego, así como la cantidad de agua por riego.

La cantidad de agua de riego que necesita un césped depende del clima y de la resistencia a la sequía de las especies cespitosas que forman el césped. Por otra parte, si contamos con un suelo de textura arenosa será muy permeable y deberemos hacer riegos menos intensos (no más de 3-5 l/m2) y más frecuentes que si contamos con un suelo de textura arcillosa, que tendrá mayor capacidad de retención de agua.

Como orientación general sobre riego:
  Invierno: Sólo riegos de apoyo o mantenimiento cada 20-25 días si la lluvia no es suficiente o el césped muestra signos de sequía.
  Primavera: Riego día sí, día no, interrumpiendo si hay lluvias.
  Verano: Riego diario.
  Otoño: Riego 2 veces por semana, interrumpiendo si hay lluvias.

 

Normas para un riego eficiente del césped

  Aplicar riegos lo más profundos y espaciados que admita el tipo de suelo. De esta forma favorecemos el desarrollo de raíces en profundidad, haciendo al césped más resistente a la sequía y al pisoteo.

  Regar el césped a horas de baja evaporación. Las primeras horas de la mañana, últimas horas de la tarde o incluso la noche, siempre que no haya riesgo de heladas, son los mejores momentos para regar el césped y en general, el jardín.