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Reproducción por división

 

La reproducción por división resulta una técnica de éxito seguro cuando se trata de plantas que se puede dividir con facilidad. De hecho, muchas plantas se propagan así en la naturaleza y cuando las cultivamos en tiestos o macetas, necesitan ser divididas cada pocos años para mantenerse sanas.

Dependiendo del tipo de planta y de la zona a dividir, hablamos de distintos tipos de reproducción por división:

 

División de plantas con sistema radicular fibroso. Son plantas fáciles de dividir y que precisan ser divididas cada varios años para permanecer saludables y controladas. La mejor época de división es principios de primavera, aunque también se pueden dividir en otoño en regiones de inviernos suaves.
Antes de iniciar la división debemos desenterrar la planta sin dañarla y examinarla bien. Después procedemos a dividirla tratando de no dañar el sistema radicular y utilizando herramientas afiladas para recortar las raíces más entremezcladas y densas.

 

División de plantas con la corona de raíces carnosa o leñosa. Se trata de plantas más complicadas de dividir y es necesario contar con herramientas afiladas y de buena calidad para cortar en secciones la corona leñosa. Antes de realizar los cortes, debemos desenterrar la planta sin dañarla y examinar bien la corona de raíces para asegurarnos de que las divisiones que realicemos tengan un adecuado desarrollo radical como para sobrevivir por sí mismas.

 

División de chupones. Los chupones son rebrotes de raíz que brotan con gran fuerza y pueden servirnos para reproducir la planta separándolos de la planta madre. Antes de realizar ningún corte, exploraremos con cuidado para buscar el estolón sobre el que crece el chupón y comprobar si cuenta con un sistema radicular suficientemente desarrollado como para separarlo de la planta madre. En tal caso, cortaremos el chupón y lo trasplantaremos regándolo abundantemente para favorecer el crecimiento de raíces.

 

División de plantas con renuevos. Los renuevos son plantas jóvenes que brotan a partir de la corona o del estolón de la planta madre y a veces pueden confundirse con un chupón, aunque la división se realiza en ambos casos de forma similar.

Muchas plantas tropicales cultivadas como plantas de interior, se reproducen naturalmente mediante la emisión de renuevos que obtienen agua y nutrientes de la planta madre, siendo conveniente dividirlos una vez han desarrollado su propio sistema radicular. La primavera y el otoño resultan los períodos más adecuados para realizar una división de renuevos.

Antes de iniciar la división examinaremos la planta para identificar renuevos lo bastante desarrollados. Después desenterraremos la planta sin dañarla o sacaremos el cepellón del tiesto para poder separar con delicadeza el renuevo y sus raíces. A continuación lo plantaremos en un nuevo tiesto o al exterior, regando abundantemente.

 

División de plantas con rizomas. La división de rizomas debe realizarse en primavera o al finalizar la floración siempre que tengan tiempo de arraigar antes de las heladas.

Comenzaremos cavando con cuidado para desenterrar el rizoma de la planta a dividir y después examinaremos el rizoma para asegurarnos de que cada división tenga al menos dos yemas de crecimiento con hojas, además de bastantes raíces. Si es así, cortaremos el rizoma con una navaja bien afilada y lo replantaremos.

 

División de plantas con tubérculos. La división de tubérculos debe realizarse antes de replantar en primavera.

Cavaremos con cuidado para desenterrar el tubérculo de la planta a dividir y después examinaremos cada tubérculo para asegurarnos de que cada división tenga al menos un ojo. Si es así, cortaremos el tubérculo con una navaja bien afilada y lo replantaremos.

 

División de bulbos. Los bulbos se reproducen de manera natural desarrollando nuevos bulbitos que convienen desenterrar y dividir cada tres o cuatro años para mantener las plantas bulbosas sanas y controladas.

Cavaremos ligeramente con una pala pequeña o con los dedos en busca de bulbillos pequeños que puedan haberse desprendido del bulbo parental. Además, separaremos los nuevos bulbos adheridos al bulbo parental una vez hayan desarrollado piel entre los dos bulbos unidos.

 

División de cormos. Los cormos se reproducen cada año tras haber desarrollado sus raíces y su parte aérea. Al finalizar el período vegetativo, en otoño, deberemos desenterrarlos y cortar sus tallos dejando secar los cuellos. Después separaremos los nuevos cormos formados alrededor de la base del cormo viejo y los almacenaremos protegidos del invierno para plantarlos en primavera.