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Porche de jardín

 

Un porche unido a la casa nos permite disponer de un espacio confortable, elegante y decorativo, una sala de estar desde la que disfrutar de las vistas del jardín y un comedor para organizar reuniones con nuestros amigos en primavera y verano, protegidos de la lluvia, del calor y del viento.

A diferencia del cenador situado en medio del jardín, un porche resulta más cómodo por la proximidad a la casa, aunque el cenador puede resultar más decorativo y romántico.

Aunque un porche abierto siempre resulta más agradable, en climas fríos, también existe la opción de instalar un porche cerrado y acristalado que podamos utilizar todo el año, o incluso un porche con cerramientos móviles para dejar el porche abierto en primavera y verano.

Para el suelo del porche podemos utilizar cerámica, madera, piedra, pizarra, ladrillo o cemento. El techo del porche puede ser de madera tratada para exterior o de cemento pintado, cubierto con teja o pizarra. Una opción moderna y original es poner un techo de cristal, aunque resulta menos práctico al no proteger del sol y necesitar más limpieza.

Para las vigas o postes del porche lo mejor es utilizar el mismo material del techo, madera tratada para exterior o cemento pintado. Si optamos por un techo de cristal, las vigas en madera crearán un contraste moderno y elegante.

Para cerrar el espacio, decorar y generar más intimidad, podemos colocar jardineras con plantas a los laterales del porche.