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Poda de renovación de arbustos

 

La poda de rejuvenecimiento o renovación se realiza en arbustos viejos para eliminar ramas viejas y enmarañadas y obtener ramas nuevas. Si sobre un arbusto de realizan podas de mantenimiento periódicas, se retrasa la necesidad de aplicar podas de rejuvenecimiento, más complicadas para el jardinero y más agresivas para la planta.

Generalmente, la mejor época para realizar este tipo de poda es el invierno, durante el período de reposo vegetativo.

Casi todas las especies de arbustos admiten algún tipo de poda de renovación, aunque en plantas que estén muy debilitadas o especies más delicadas a la poda se debe optar por la opción menos agresiva.

Los tipos básicos de poda de renovación son:

 

Poda de renovación progresiva. Es la opción más segura y respetuosa para la planta, aunque exige más tiempo y paciencia. Consiste en eliminar una mitad de las ramas recortándolas a ras del suelo y conservar la otra mitad de las ramas recortándolas a la mitad o a un tercio de su longitud.

Las ramas cortadas a ras del suelo darán lugar a brotes nuevos. Mientras tanto, las ramas viejas recortadas a la mitad o a un tercio aportarán alimento y energía al arbusto.

Al año siguiente se repetirá la misma estrategia de poda. Se eliminará un 50% de las ramas viejas que quedaron del año anterior, recortando el resto de ramas viejas a la mitad o un tercio de su longitud. Se continuará realizando la poda de renovación de esta forma hasta que se consiga eliminar toda la madera vieja.

 

Poda a un tercio. Es una opción rápida y sencilla para especies delicadas y plantas muy debilitadas, aunque no se consigue renovar del todo el arbusto, por lo que siempre es más recomendable la poda de renovación progresiva. Consiste en recortar todas las ramas del arbusto a 40-50 cm del suelo.

 

Inconvenientes de este tipo de poda: 

o El tercio inferior de la planta sigue siendo madera vieja.

o En la parte baja del arbusto se producirá un rebrote intenso de ramitas que deberán podarse adecuadamente para evitar que el arbusto vuelva a enmarañarse rápidamente. 

 

Poda a ras del suelo. Es la opción más drástica y arriesgada para la planta. Sólo debe aplicarse en arbustos fuertes y especies que soporten bien la poda. Consiste en recortar todas las ramas del arbusto a ras del suelo.