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Plantas resistentes al suelo alcalino

 

Un suelo alcalino o básico es aquel cuyo pH o grado de acidez se sitúa por encima de 7, aunque podemos considerar que un suelo alcalino se puede convertir en factor extremo a partir de un pH > 7,5.

Un suelo muy alcalino genera problemas de nutrientes para la mayoría de las plantas. Por una parte, las plantas sufrirán escasez de micro-elementos como hierro, manganeso, zinc y cobre. Y por otra parte, las plantas sufrirán abundancia y saturación de calcio, magnesio, potasio, fósforo y molibdeno.

Uno de los principales perjuicios que sufren las plantas en suelos alcalinos es la clorosis férrica, debida a deficiencia de hierro. Afecta primero a las hojas jóvenes de la planta, que se vuelven amarillas manteniendo los nervios verdes para finalmente volverse amarillas por completo. Si la carencia de hierro continúa, todas las hojas de la planta se volverán amarillas, la planta disminuirá su crecimiento e incluso puede acabar marchitándose.

Habitualmente, en regiones de clima seco, con lluvias escasas, son más habituales los suelos neutros o alcalinos. Los suelos alcalinos se dan en buena parte de la Península Ibérica, tanto en áreas de clima mediterráneo como en zonas de clima continental mediterráneo.

Para jardines con suelos alcalinos seleccionaremos plantas que se desarrollen bien en este tipo de suelo.

Como es difícil valorar hasta qué punto la alcalinidad del suelo va a ser un problema, debido a que influye mucho la estructura del suelo, es recomendable realizar un test de pH del suelo utilizando plantas testigo.  

 

Cómo prevenir daños de un suelo alcalino en el jardín.

 

Neutralizar un suelo muy alcalino es muy complicado ya que normalmente se encuentran en zonas con suelos con gran contenido en carbonatos cálcicos y agua calcáreas que contribuyen a aumentar el pH del suelo constantemente. Para controlar los excesos de alcalinidad podemos:

Abonar el suelo con materia orgánica. 

Incorporar turba no neutralizada (naturalmente ácida) en los primeros 20-30 cm del suelo.

Colocar un acolchado ácido en el suelo, por ejemplo, agujas de pino.

Regar con agua de lluvia o neutralizar el agua de riego, normalmente calcáreo. El agua de lluvia disuelve los carbonatos cálcicos reduciendo la alcalinidad del suelo. 

Aportar quelatos de hierro y otros micro-elementos que complementen las carencias del suelo y bajen el pH.

 

Si deseamos cultivar algunas plantas de suelo neutro (pH=7) o suelo ácido (pH<7), podemos preparar un macizo elevado o un jardín en macetas con sustrato especial.
 

 Consulta plantas resistentes al suelo alcalino en nuestra Guía de plantas.