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Plantas para césped

 

Existen poco más de 20 especies adecuadas para la formación de un césped, un número reducido debido al conjunto de características que deben cubrir en mayor o menor grado:

 

Calidad estética: Un césped es un elemento decorativo del jardín. Las especies de hoja fina son las más atractivas, aunque generalmente son las especies más delicadas y que precisan de más mantenimiento, por lo que necesitan ser combinadas con especies más rústicas. Además, todas las especies para césped deben crecer con buena densidad y buen color para poder formar una alfombra con buen aspecto estético.

 

Rapidez de implantación del césped: Las especies cespitosas pueden crear un tapiz uniforme y compacto en poco tiempo, aunque algunas especies sólo necesitan entre 5-7 días y otras necesitan varias semanas.

 

Resistencia: Para que el césped se encuentre verde todo el año y pueda servir de espacio de juego y disfrute, las especies cespitosas deben soportar el pisoteo, así como adaptarse al clima del jardín. Hay especies adecuadas para climas templados y fríos, así como para climas cálidos. Algunas especies soportan mejor la sequía, otras resisten ambientes salinos, otras crecen bien en espacios sombríos…, etc.
Seleccionando especies resistentes al uso y clima del jardín también conseguiremos crear un césped resistente a las enfermedades.

 

Mantenimiento reducido: El césped es muy exigente en agua y nutrientes, además precisa de diversas labores de mantenimiento como siega, perfilado, escarificado, aireado, abonado.. Algunas especies más rústicas y resistentes permiten reducir el mantenimiento y el consumo de agua del césped.