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Jardín victoriano

 

Es un jardín muy formal que se caracteriza por su exceso de decoración y su abundancia de plantas, cuidadas con el máximo esmero. Se trata de un jardín de exhibición, que transmite paz y tranquilidad. Precisa un alto presupuesto tanto para su diseño como para su mantenimiento. Los elementos clave en un jardín victoriano son:

 

Una extensa variedad de plantas. Un jardín victoriano debe contar con numerosos macizos para plantas anuales, así como con macetas formales decorativas para plantar especies llamativas y exóticas durante el verano. También es preciso incluir muchos árboles, arbustos y setos que se podarán y recortarán creando formas geométricas. Los árboles “llorones” son muy característicos en los jardines de estilo victoriano, al igual que los rosales. Las áreas de césped deben estar finamente cortadas.

 

Formalidad y ostentación en elementos. El jardín victoriano debe incluir muchos adornos, elementos y estructuras decorativas que favorezcan la abundancia de líneas y curvas; senderos de gravilla sinuosos, pérgolas metálicas, bancos, escaleras, fuentes formales, invernaderos para plantas tropicales, urnas…

 

El hierro forjado es uno de los materiales más característicos. También se pueden utilizar la piedra, el ladrillo o la madera, siguiendo siempre diseños formales.

 

El color blanco es usado con frecuencia. En el jardín victoriano se pintan de blanco los bancos, las vallas, los arcos, las pérgolas y otras estructuras.