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Jardín árabe

 

Se trata de un jardín para pasear, ver y escuchar, y expresa el anhelo del paraíso. En el jardín árabe predomina la estructura siempre acompañada del sonido del agua. Es un jardín que fascina por su sensibilidad, su carácter intimista y la armonía de sus partes. El jardín árabe posee una serie de elementos clave característicos:

 

División en espacios privados. Cuando la parcela es amplia, se debe dividir el espacio en estancias sucesivas comunicadas a través de pasajes estrechos con arcos, rejas, celosías u otros elementos que permitan entrever la estancia siguiente aportando misterio y sensación de descubrimiento.

 

Agua siempre presente en estanques, fuentes o surtidores. El agua siempre ocupa un lugar destacado del jardín árabe, aportándole frescura, sonido y movimiento. El agua recorre el jardín a través de acequias introduciéndose en las distintas estancias.

 

Gran predominio de los elementos estructurales. Se incluyen paseos pavimentados, muros, pilas, arcos, fuentes…, generalmente de piedra o revestidos con azulejos de diseños variados y de marcado carácter árabe.

 

Empleo de azulejos de vivos colores. Azulejos para revestir estructuras y elementos decorativos como pilas, estanques, asientos o muros.

 

Plantas mediterráneas dispuestas en paseos, arriates y macetas. Los paseos se elevan respecto a los macizos o arrietes. Entre las plantas características en este tipo de jardín están el ciprés, los naranjos, las palmeras, el boj y plantas con flores de color intensos como las rosas. En las macetas, de diseño muy decorativo, se incluyen plantas de pequeño porte que soporten bien la sequía.