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Herramientas de diseño de jardín

 

Para diseñar cualquier jardín se utilizan tres herramientas principales; la forma, el color y la textura. Si combinamos bien estas herramientas logrando una buena armonía entre ellas, obtendremos un jardín atractivo y equilibrado.



Las formas. La forma es la herramienta más importante en el diseño de un jardín. La suma de las formas de todos los componentes del jardín, desde los más destacados o los más insignificantes detalles, aportará un carácter determinado al jardín.

 

Forma externa de la parcela. La primera forma a considerar será el perímetro de la parcela. Toda parcela tiene una forma que condicionará de manera importante el diseño, aunque podrá complementarse con las formas de los componentes internos de la parcela, suavizando formas poco estéticas y aprovechando los aspectos más positivos de la forma de la parcela.

Una parcela con formas muy rectas se puede suavizar incluyendo elementos con formas circulares, senderos curvos, un estanque redondo, un círculo central de césped, un arriete ovalado..

Una parcela larga y estrecha se podría dividir en varias secciones de formas más cuadradas y proporcionales entre sí, lo que ayudaría a suavizar la sensación de estrechez de la parcela.

Una parcela triangular presenta el problema de cómo utilizar y disimular las esquinas. Una solución sería crear espacios redondeados que aporten unidad al jardín debilitando el dominio de las esquinas o aprovechándolas para crear zonas de seto libre.

 

Formas internas dentro del jardín. Todos los componentes internos de un jardín, los árboles, los arbustos, el césped, los senderos, la casa, el cobertizo, las pérgolas, los estanques…, aportarán una forma conjunta al diseño que transmitirá movimiento y equilibrio al jardín.

La estructura interna puede seguir formas geométricas, líneas rectas o circulares, líneas naturales y una combinación de varias formas.

Las plantas suponen un componente clave del jardín debido a las múltiples posibilidades de formas que ofrecen de manera natural.

Por otra parte, muchas plantas admiten que el jardinero adapte su forma natural mediante la poda pudiendo crear todo tipo de formas, incluso utilizando la técnica de la topiaria, poda artística practicada sobre árboles y arbustos que permite crear todo tipo de formas ornamentales. La poda y especialmente la topiaria, aportarán al jardín un aspecto formal y controlado.

 

Los colores. El color es una herramienta fundamental en el diseño de cualquier jardín. Los colores, bien seleccionados, proporcionan sensaciones, enriquecen el diseño, crean contrastes y hacen destacar puntos focales.

Todos los elementos que integran un jardín aportan color; la casa, los muros, los caminos, las hojas, las flores… Para acertar en la selección de colores, es útil conocer la sensación que generará cada color en el jardín y las pautas básicas para conseguir armonía de colores:

 

Sensaciones producidas por los colores. Los colores afectan psicológicamente a las personas y transmiten emociones y sensaciones.

 

Colores fríos. Son aquellos en los que interviene el azul: verde, verde-azulado, azul, azul-violeta y violeta-rojizo. Se asocian al agua, el hielo, la luna… Son colores que transmiten tranquilidad, amplitud y lejanía. Los colores fríos se apagan cuando escasea la luz, en días oscuros, al amanecer o al anochecer.

Colores cálidos. Son aquellos en los que interviene el rojo o el amarillo: rojo, naranja, amarillo-anaranjado, amarillo y amarillo-verdoso. Se asocian al fuego, al sol.. Los colores cálidos son vivos, dan sensación de cercanía, atraen mucho la atención y son los que más brillan cuando la luz es escasa.

Color blanco. Proporciona gran claridad al jardín ayudando a destacar las distintas tonalidades verdes y las formas de las plantas. También se puede utilizar para iluminar fondos oscuros, suavizar tonos fuertes y agrandar espacios. Resulta un color muy útil para conectar entre sí otros colores opuestos. Elegido como color dominante, es fino y elegante.

Jardín verde. Un jardín monocromático verde puede aprovechar la gran gama de tonalidades verdes existentes en el reino vegetal. El verde aporta naturalidad, frescor, paz y tranquilidad. Además, puede enfatizar la línea, color y textura de los edificios y senderos del jardín.

 

Armonía entre los distintos colores. Existen pautas básicas para la combinación de los colores que pueden servirnos de gran utilidad.

Economizar el uso de los colores. Unos cuantos colores seleccionados cuidadosamente y utilizados en su justa medida, lograrán un efecto armonizado y ajustado a las dimensiones, estilo y necesidades del diseño. Sin embargo, demasiados colores mezclados sin criterio provocan un aspecto poco ordenado, confuso y antiestético, así como, abusar de algunos colores fuertes y agresivos, como el rojo o el amarillo, generará un aspecto recargado y estresante.

Una forma sencilla de buscar la armonía es incluir un único color en el diseño, más el verde. Posteriormente, el color elegido como principal puede combinarse con otros colores relacionados. Otra opción menos simple es elegir dos colores opuestos o complementarios y combinarlos con otro color intermedio o armónico.

También es posible seleccionar dos colores dominantes y a partir de ellos ir incluyendo de forma progresiva gran parte del espectro de colores, siguiendo un orden de colocación armónico. Esta opción puede resultar más arriesgada.

Crear contrastes de color suaves. Podemos realizar combinaciones suaves de colores que generen un contraste discreto y elegante. Para ello usaremos colores armónicos o muy próximos:

Amarillo con dorado, naranja o verde.
Rojo con rosa, naranja o violeta.
Azul con violeta o verde.
Blanco y plateado

Crear contrastes de color fuertes. Hay combinaciones de color que consiguen fuertes contrastes y sirven de punto focal. No conviene abusar de estos contrastes, ni mezclarlos con otras combinaciones de color. Para crear un contraste de color fuerte podemos utilizar colores complementarios, es decir, colores que no poseen pigmentos comunes: Amarillo con Violeta, Azul con Naranja o Rojo con Verde.

 

Las texturas.  La textura es la herramienta más discreta en el diseño, ya que pasa más desapercibida que la forma y el color, sin embargo, incluyendo una gran variedad de texturas en el jardín se enriquecerá enormemente el movimiento y la armonía visual del jardín. A diferencia de lo que ocurre con los colores y las formas, la incorporación de una extensa gama de texturas en el jardín no sobrecargará el diseño.

La textura se percibe por tacto directo, pero también a través de la vista, gracias al recuerdo sensorial que el ser humano almacena en el cerebro. Se puede ver y sentir la suavidad de las hojas de un magnolio, la aspereza de las hojas de una tuya, la rugosidad de un tronco de alcornoque, la dureza de un pavimento de piedra, la delicadeza de las hojas de un arce, …