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Cómo realizar los cortes de poda

 

La poda es una técnica compleja que requiere observación, análisis y práctica. No existe una forma única ni perfecta de realizar una determinada poda, de hecho, se puede decir que cada maestrillo tiene su librillo, como podemos comprobar al preguntar a distintos especialistas en poda sobre la forma de podar un mismo árbol. Sin embargo, existen pautas para ayudarnos a realizar una poda correcta que no dañe al árbol y que nos permita ir mejorando con la experiencia.

La poda produce un herida en el árbol que lo expone a infecciones y enfermedades, por lo que hay que realizar cortes limpios, lo más pequeños posibles y en el lugar y dirección correctos para evitar acumulaciones de humedad y estimular la cicatrización rápida de la herida.


El primer paso para realizar bien la poda es conocer bien la planta a podar. Para ello es necesario observar y diferenciar las distintas partes de la planta donde debemos intervenir:

 

Identificar los distintos tipos de brotes o yemas de la planta.

 

Brote o yema apical: Es el brote dominante, ubicado en la punta de la planta. Recibe más nutrientes y contiene sustancias químicas que frenan el nacimiento de brotes laterales inferiores, de forma que la planta se desarrolle en altura.

Si se corta el brote apical, la planta desvía su energía hacia los brotes laterales más cercanos, que comienzan a generar un crecimiento arbustivo en la planta. Si se ha cortado el brote apical por error, se debe dirigir uno de los brotes laterales en vertical, de forma que sustituya al brote apical. Se puede utilizar un tutor atado al eje del tronco.

Las coníferas de crecimiento piramidal no se deben dejar crecer sin brote apical debido a que la planta adquirirá un porte muy deformado que será difícil de corregir.

 

Brotes o yemas florales: Son los brotes que dan flores y frutos. Suelen ser más gruesos. Al podarlos no se conseguirá un rebrote y se reducirá el crecimiento de la planta, además de impedir el nacimiento de las flores y frutos.

 

Brotes o yemas foliares: Al podarlos, la floración se detiene al final de la yema y se elimina el brote apical que hay por encima y que impedía su desarrollo, dando lugar a un nuevo tallo o una nueva hoja.

 

Diferenciar entre madera vieja y madera nueva y localizar su unión.

 

Analizar el porte de la planta y cómo reacciona a podas o recortes:


Reacción ante podas anteriores: Hay que tener en cuenta cómo respondió esa misma planta en posibles podas anteriores.
Valorar el potencial de rebrote, generalmente mayor en plantas rústicas de crecimiento vigoroso y rápido.


Buscar qué brotes laterales interesa desarrollar teniendo en cuenta que los brotes que más crecerán serán los más cercanos al corte.


Imaginar cómo crecerá la planta tras la poda, la dirección en la que crecerán los brotes ya existentes y la posibilidad del desarrollo de brotes ocultos estimulados con la poda.

 

Realizar cortes de ramas.

 

Los cortes deben realizarse justo por encima de un brote o rama que haga de ‘tirasavias’, es decir, que atraiga la energía de la planta para facilitar la cicatrización y evitar la formación de tocones secos poco estéticos.

Por otra parte, el corte debe realizarse justo respetando la horquilla o engrosamiento de la base de la rama, ya que si el corte se realiza a ras del tronco, la cicatrización de la herida será más lenta y una infección llegaría rápidamente al tronco con grave riesgo para la planta. Si por el contrario, el corte se realiza demasiado lejos del engrosamiento de la base de la rama, se generará un muñón que acabará secándose produciendo un tocón, poco estético, y que además, retrasará la cicatrización de la herida provocada con el corte.

Si las ramas son gruesas, deben cortarse en dos pasos para evitar desgarramientos, heridas muy peligrosas para la planta. En primer lugar se debe hacer un corte por debajo de la rama, dejando el engrosamiento de la base de la rama. En segundo lugar, se realizará un segundo corte por encima de la rama, de forma que se encuentre en el centro con el corte inferior. Los bordes que queden se suavizan con un cuchillo de podar.

Los expertos recomiendan dejar que la planta cicatrice de forma natural sin cubrir las heridas con ninguna pasta cicatrizante, fungicida o insecticida, tal y cómo se hacía antes. Últimamente se ha demostrado que al final estaban causando más daño a la planta que ayuda.

Por lo tanto, la mejor forma de evitar problemas a la planta por la poda, es hacer cortes limpios.

 

Realizar cortes de tallos.

 

Los cortes deben realizarse justo encima del brote o en la horquilla de un tallo y un brote lateral. La dirección del corte será diferente según sea el tipo de brotes de la planta:

 

Brotes alternos: Se trata de brotes situados a lo largo del tallo de forma alternada. Antes de realizar el corte, se debe elegir un brote colocado en la dirección en la que se quiere que crezca la rama. El corte se realizará inclinado para evitar que la lluvia caiga sobre el brote y lo pudra. Para ello se coloca la parte superior de la cuchilla justo por encima del brote y la punta de la cuchilla justo por detrás y se realiza un corte limpio.

 

Brotes opuestos: Se trata de brotes situados en parejas a lo largo del tallo. Se realizará un corte en ángulo recto, justo por encima de la pareja de brotes. De esta forma, la planta desarrollará los dos brotes, aunque en el caso de que interese sólo el desarrollo de uno de ellos, es posible eliminar el otro brote con la mano tras haber realizado el corte del tallo.